El presidente de Brasil aseguró que su gobierno “está solemnemente comprometido con la preservación del medio ambiente y el desarrollo sostenible”. Un día antes, el presidente de Colombia, Iván Duque, planteaba armar una coalición mundial para la protección de los bosques.

Nueva York.- El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, sostuvo este martes, en su intervención en la 74ª Asamblea General de Naciones Unidas, que la Amazonía no es “patrimonio de la humanidad”, sino de los países que abarca, defendiendo el derecho del gigante suramericano a explotar tanto la selva tropical como otras reservas naturales, incluidas las tierras indígenas.

“Es un error decir que la Amazonía es patrimonio de la Humanidad y es un error, como atestiguan los científicos, decir que nuestro bosque es el pulmón del mundo”, dijo, atribuyendo estas afirmaciones a un “espíritu colonialista” y reafirmando la soberanía de Brasil sobre la selva amazónica.

Bolsonaro denunció que “algunos países, en lugar de ayudar, han seguido las mentiras de la prensa (...) cuestionando lo más sagrado: la soberanía”. “Uno de ellos, en la última cumbre del G-7, se atrevió a sugerir la imposición de sanciones contra Brasil sin ni siquiera escucharnos”, recordó en alusión a Francia.

A este respecto, dio las gracias a “quienes no aceptaron llevar a cabo esta absurda propuesta. “Se lo agradezco especialmente al presidente Donald Trump, que resumió bien el espíritu que debe prevalecer entre los estados miembros de la ONU: respeto a la libertad y soberanía de cada uno”.

Frente a estos “ataques” y “mentiras”, Bolsonaro aseguró que su Gobierno “está solemnemente comprometido con la preservación del medio ambiente y el desarrollo sostenible”. Prueba de ello, apuntó, es que la Amazonía brasileña, con una extensión similar a la de Europa Occidental, sigue “virtualmente virgen”.

En cambio, el presidente de Colombia, Iván Duque, propuso este lunes en la Cumbre del Clima de Naciones Unidas crear “una gran coalición mundial” para proteger los bosques lluviosos y las selvas tropicales del planeta, entre ellas la Amazonía, que en los últimos meses ha sufrido varios incendios que han arrasado millones de hectáreas.

“Estamos hablando de una gran coalición mundial para la protección de los bosques lluviosos y de la selva tropical húmeda”, dijo Duque defendiendo que esta alianza multilateral “es necesaria y estratégica” porque se trata de “proteger pulmones necesarios para la captura de gases de efecto invernadero”, las fuentes de aguas y “miles de especies”.

Duque ha señalado a la minería y la tala ilegales, así como a la agricultura extensiva como las principales amenazas a los bosques y selvas de América Latina y, en concreto, de los incendios en la Amazonía.

Bolsonaro ha atribuido los recientes incendios, que han consumido millones de hectáreas de la Amazonía, a “un clima seco y vientos favorecidos por incendios tanto espontáneos como provocados”, al tiempo que recordó que “las poblaciones indígenas y locales también usan el fuego como parte de su cultura”.

Con todo, Bolsonaro defendió el derecho de Brasil a explotar sus tierras, señalando que actualmente solo el 8 por ciento se usa para la producción de alimento, mientras que países como Alemania o Francia dedican más del 50 por ciento de su superficie a la agricultura.

En concreto, se refirió a las reservas indígenas. El líder ultraderechista precisó que el 14 por ciento del suelo brasileño está considerado territorio indígena y consideró que mantenerlo baldío solo contribuye a aumentar la pobreza y marginación de sus habitantes.

“Desafortunadamente, algunas personas, tanto dentro como fuera de Brasil, con el apoyo de las ONG, insisten en tratar y mantener a nuestros pueblos indígenas como cavernícolas. Pero Brasil ahora tiene un presidente que se preocupa de quienes estaban antes de que los portugueses llegaran”, dijo.

En esta línea, rechazó “los intentos de instrumentalizar las cuestiones medioambientales o las políticas indígenas a favor de los intereses políticos y económicos extranjeros, especialmente los disfrazados de buenas intenciones”. Cualquier iniciativa que busque ayudar a la preservación de la Amazonía “debe tratarse con pleno respeto a la soberanía brasileña”, reclamó.

Venezuela, la “crueldad del socialismo”

Por otro lado, advirtió que el Foro de Sao Paulo es “una organización criminal creada en 1990 por Fidel Castro, Luiz Inácio Lula da Silva y Hugo Chávez para propagar e implementar el socialismo en América Latina”. “Sigue vigente y hay que derrotarlo”, urgió.

Brasil, dijo, “estuvo al borde del socialismo, lo cual le situó en un estado de extendida corrupción, recesión económica, alta criminalidad e incesantes ataques contra la familia y los valores religiosos”.

Bolsonaro ha puesto como ejemplo el acuerdo con Cuba por el cual la isla enviaba médicos al país vecino a cambio de dinero. “Auténtico trabajo esclavo, con el apoyo de agencias de Derechos Humanos de Brasil y de la ONU”, porque el régimen 'castrista' se quedaba con el 75 por ciento del salario mensual, denunció. “Así es como Brasil ha dejado de apoyar la dictadura cubana, dejando de enviar a La Habana 300 millones de dólares cada año”.

En su opinión, este programa intergubernamental formaba parte de la estrategia de Cuba de “establecer dictaduras” por toda la región. “Los agentes del régimen cubano también fueron enviados a la Venezuela de Hugo Chávez y hoy unos 60.000 controlan e interfieren en cada área de la sociedad local, especialmente en defensa e inteligencia”, indicó.

El resultado, lamentó, es que “Venezuela, otrora una pujante democracia, hoy sufre la crueldad del socialismo”. “El socialismo está funcionando en Venezuela y todo el mundo es pobre y no tiene libertad”, declaró. Bolsonaro ha ratificado que Brasil seguirá trabajando con otros países, entre los que ha mencionado a Estados Unidos, para “restablecer la democracia” en la nación caribeña y “garantizar que ningún país suramericano experimente este nefasto régimen”.

Las palabras de Bolsonaro han tenido una rápida respuesta por boca del ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, que ha calificado de “calumnias” la descripción que el presidente brasileño ha hecho de “la cooperación médica internacional”. “Delira y añora los tiempos de la dictadura militar. Debería ocuparse de la corrupción en su sistema de justicia, gobierno y familia. Es el líder del incremento de la desigualdad en Brasil”, reaccionó en Twitter.