El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) documentó 623 protestas durante el mes de julio de 2019, equivalente a un promedio de 21 diarias.

El Observatorio Venezolano de Conflictividad Social (OVCS) documentó 623 protestas durante el mes de julio de 2019, equivalente a un promedio de 21 diarias. En comparación con el mismo periodo del año pasado, representó un descenso de 347%.

55% de los reclamos fue para exigir derechos económicos, sociales, culturales y ambientales (Desca).

Las protestas de julio 2019 se caracterizaron por:

● Denuncias por la precariedad de los servicios básicos, principalmente por electricidad, agua potable y gas doméstico.

● Repunte de linchamientos e intentos de linchamiento en el país. El OVCS expresa su preocupación ante esta alarmante situación. El mes pasado se registraron 9 víctimas en cinco estados (Monagas, Miranda, Táchira, Falcón y Guárico).

● Reclamos por fallas en la distribución y venta de gasolina.

● Exigencia de respeto a las contrataciones colectivas y salarios dignos en los sectores salud y educación.

● Movilizaciones nacionales para rechazar y denunciar casos de tortura, persecución y muertes causadas por funcionarios de los cuerpos de seguridad del Estado.

Distribución geográfica de las protestas en julio 2019

La exigencia de servicios básicos y alimentos llevó a vecinos a expresarse de manera espontánea en todo el país. Esto ocurrió a la par de las acciones planificadas y organizadas por simpatizantes de partidos políticos y grupos sindicales.

Modalidades de protesta más frecuentes en julio 2019

Pese a la política de represión impulsada por el régimen de Nicolás Maduro los ciudadanos no han dejado de manifestar y hacer sentir su malestar ante la crisis económica, política y social.

Las concentraciones fueron la modalidad de protesta más utilizada durante el mes de julio.

Derechos más exigidos

Cada día que pasa se profundiza la emergencia humanitaria compleja. Permanentemente los venezolanos se enfrentan a situaciones que atentan contra su calidad de vida, una cotidianidad que los hace unirse a las numerosas protestas y a ser parte de la ola de migración forzada.

Se documentaron 276 protestas en rechazo a la precariedad de los servicios básicos, en promedio 9 reclamos diarios. Concentraron el 44% de las 623 protestas registradas en todo el país.

Debido a la crisis económica que se vive en Venezuela, el acceso y disfrute de algunos servicios, como el agua y gas, inclusive la reparación de averías, debe costearse en moneda extranjera. Al cierre de julio, según la tasa de cambio oficial, el salario mínimo de Bs. 40.000 era el equivalente a 4 dólares. En consecuencia, los venezolanos se han visto en la necesidad de experimentar situaciones extremas de vulnerabilidad de sus derechos, como recoger desechos de comida en la calle y vertederos de basura, surtirse de agua de quebradas y ríos, sin tratamiento sanitario, no aptas para consumo humano.

Apagones y fallas en el servicio eléctrico

A cinco meses del primer gran apagón nacional, los venezolanos sufrieron una nueva afectación del servicio eléctrico a gran escala, la quinta en lo que va de año. Durante todo el mes se registraron 61 protestas en rechazo a los apagones.

A diferencia de los eventos anteriores, llamó la atención que la reacción de la población no se reflejó de manera masiva en las calles, ni a través de mecanismos de protestas vecinales como los cacerolazos.

       

El restablecimiento del servicio en un lapso de tiempo menor, en comparación con las horas sin luz durante los apagones anteriores, y la normalización y gestión del déficit eléctrico por parte de los ciudadanos pudieran ser algunas explicaciones a este comportamiento.

Es de destacar que la grave crisis eléctrica continúa en el país, sobre todo en las regiones, algunas ciudades no se han recuperado en su totalidad, otras viven bajo un esquema de racionamiento del servicio, afectando la cotidianidad ciudadana, las actividades laborales, comerciales, educativas y salud, así como la comunicación telefónica, acceso a internet y, por lo tanto, el derecho a la información.

Vecinos protestaron en las calles en 52 ocasiones para exigir acceso a agua potable. Las dificultades de suministro han estado vinculadas a fallas del servicio eléctrico, por falta de inversión y mantenimiento de las estaciones de bombeo, así como a problemas de potabilización.

La crisis de agua ha generado aumento de enfermedades, paralización de actividades y servicios médicos, uso de ríos contaminados, quebradas y alcantarillas.

Por su parte, las constantes fallas en la distribución y venta de gas doméstico generaron 163 reclamos, sobre todo en el interior del país. Dificultades para cocinar, aumento de enfermedades respiratorias son algunas de las consecuencias generadas por la falta de gas doméstico, familias venezolanas han tenido que recurrir a antiguas técnicas para la preparación de sus alimentos, como el uso de fogones a leña.

Los vecinos han protestado por los costos excesivos, y en muchos casos en moneda extranjera, para adquirir bombonas de gas doméstico y servicios de camiones cisternas de agua potable.

País petrolero sin gasolina

Este mes se reportaron 15 protestas en rechazo al desabastecimiento de gasolina. El interior del país es el más afectado. En algunos estados se realizan colas de vehículos frente a las estaciones de servicio que puede tomar varios días. En otros sitios se aplica el racionamiento de la venta, según el terminal de la placa del vehículo. En varias de las protestas documentadas, los afectados denunciaron el cobro en moneda extranjera para acceder al servicio.

La exigencia de los derechos políticos sigue formando parte de la escena del país, aunque no con la misma fuerza del primer trimestre.

El mes pasado se documentaron 221 protestas ciudadanas exigiendo derechos políticos, específicamente la recuperación de las libertades y el restablecimiento de la democracia.

Ante el colapso de los servicios, la inestabilidad económica, los bajos sueldos, el deterioro del sistema de salud, la represión y tortura por parte de cuerpos de seguridad contra la disidencia, los venezolanos no dejan de responsabilizar al régimen de Nicolás Maduro de ser causante de los problemas.

Derechos laborales

Los reclamos laborales se mantienen en el tercer lugar del índice de conflictividad, al representar 16% del total de las protestas registradas en julio, cuando los trabajadores manifestaron sus exigencias con acciones de calle en al menos 99 reclamos, equivalentes a 3 diarias.

Maestros, profesores y trabajadores del sector salud rechazaron la pérdida del poder adquisitivo del salario, la violación de los contratos colectivos, desmejoras de las condiciones laborales y el desconocimiento de la libertad sindical.

Los problemas anteriormente descritos han impactado en la deserción escolar de profesores, estudiantes y personal de apoyo. Diversos gremios han abandonado, limitado o paralizado sus actividades productivas por falta de condiciones para cubrir los costos laborales, reposición de materias primas, operatividad y rentabilidad.

El gremio médico se queja porque se ha hecho cuesta arriba cumplir su juramento de salvar vidas, ante el desmantelamiento del aparato e infraestructura del sistema de salud. Algunos han sido privados de libertad, amedrentados y amenazados en sus puestos de trabajo por exigir equipos y material médico básico y quirúrgico.

La diáspora venezolana de profesionales, estudiantes y padres de familia es una de las caras de la crisis humanitaria.

Derecho a la vida y derecho a la justicia

El aumento de las denuncias de asesinatos en manifestaciones, ejecuciones extrajudiciales, detenciones y allanamientos ilegales, torturas y tratos crueles evidencian que la política de represión del régimen de Maduro se consolida en Venezuela.

Víctimas, familiares, grupos políticos y comunitarios se unieron en una sola voz para exigir derecho a la justicia y a la vida en más de 100 protestas.

Sin seguridad ciudadana y sin justicia. Reaparecen los linchamientos.

En julio se documentaron 9 víctimas de linchamientos e intentos de linchamiento en 5 estados. Principalmente en el estado Monagas (5), seguido de Miranda (1), Táchira (1), Falcón (1) y Guárico (1). Nos preocupa el aumento de esta alarmante cifra en este tipo de acciones violentas.

Las desmejoras en las condiciones de vida de los venezolanos se profundizan con el paso de los días. Más familias se enfrentan a la imposibilidad de cubrir sus necesidades básicas, debido a la caída del poder adquisitivo del salario, servicios básicos que resultan limitados o inexistentes; y el acceso a la salud, educación, empleo, vivienda y seguridad se desdibujan con el tiempo.

Desde el OVCS abogamos porque todos los venezolanos disfruten de una vida digna, distinta a la realidad actual caracterizada por altos niveles de pobreza y pobreza extrema, deserción estudiantil, falta de medicinas y hospitales en caos, desmantelamiento de las actividades productivas y migración forzada, entre otras situaciones.

Insistimos en que la solución a la crisis solo es posible con el restablecimiento de la democracia y el Estado de Derecho. (Observatorio Venezolano de Conflictividad Social)

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